Convertirse en consultor me ha enseñado muchas cosas sobre mi marca. Aquí hay algunos que son importantes:
- Ahora veo quién lee y se preocupa por mi escritura. Admitiré que más que ocasionalmente mirar las estadísticas de mi página vista para construir mi sentido de autoestima. Pero la validación real ocurre cuando las personas buscan mis servicios de consultoría porque han leído mis escritos públicos.
- Tener un empleador era una red de seguridad para mi marca personal. Apoyarme en marcas poderosas como Google y LinkedIn me facilitó establecer mi identidad y credibilidad. Ahora tengo que posicionarme como experto en temas. Por supuesto, todavía uso mi empleo anterior para establecer credibilidad, pero tener “Self” en mi tarjeta de identificación en conferencias y eventos de networking significa que siempre tengo que hacer más trabajo que cuando estaba afiliado a un nombre familiar.
- La repetición es crítica, ya que siempre estoy trabajando con gente nueva. Cuando trabajas en la misma compañía por un tiempo, es fácil preocuparte por entrar en la rutina. Siempre quieres nuevas ideas y logros. Como consultor, sin embargo, descubrí que obtengo mucho valor al reciclar ideas e ideas. A nadie le importa que una idea sea vieja, si es nueva para ellos.
- Es un mundo pequeño: todos están a 3 grados y la mayoría a 2. A pesar de años de vivir en público como profesional, todavía me sorprende cuando conozco a un completo desconocido y tengo una docena de conexiones comunes. Siento que eso funciona a mi favor, ya que no me preocupa lo que las personas que me conocen dicen de mí. Pero sí significa que cualquier error que cometa me perseguirá, y trato de no cometer grandes errores.